
La práctica del deporte escolar constituye un pilar fundamental en la formación integral de nuestra comunidad educativa, trascendiendo el desarrollo físico para consolidarse como un estilo de vida. A través de la competencia sana, el trabajo en equipo y la disciplina, el deporte fortalece el sentido de pertenencia y fomenta valores esenciales como la resiliencia y el respeto en nuestros alumnos y alumnas. Conscientes de su impacto positivo en el bienestar emocional y el rendimiento académico, nuestra institución destaca la gestión estratégica y la visión formativa de la coordinación de deportes, pieza clave para que el corazón deportivo de nuestro colegio siga latiendo con fuerza y excelencia.
En este marco, conversamos con José Durán, Coordinador de Deportes del Colegio San Antonio del Baluarte, quien analiza el crecimiento del proyecto deportivo y el impacto de la actividad física en la disciplina y responsabilidad de los estudiantes.
Formando personas completas
Para Durán, la experiencia en el Baluarte demuestra que el deporte es un motor de competencias vitales. “Los estudiantes que entrenan aprenden a organizar su tiempo y a mantener una actitud perseverante frente a las dificultades. Esto se traduce en mejores niveles de concentración y mayor responsabilidad escolar”, explica el coordinador, enfatizando que un deporte bien guiado forma personas más completas para el futuro.
Esa formación se ve potenciada por un fuerte sentido de pertenencia. Bajo el concepto de Águilas SAB, el colegio ha logrado que los alumnos se sientan parte de un proyecto colectivo. “Cuando un estudiante se pone la camiseta, representa a su curso, a su familia y a toda una comunidad. ‘Volando juntos somos más fuertes’ no es solo una frase, es algo que vivimos día a día”, afirma el profesional.
Proyecciones 2026: Consolidación y nuevas metas
Este año se perfila como un periodo clave para el establecimiento, con un enfoque especial en las categorías menores y el desarrollo formativo desde edades tempranas. Las metas para 2026 incluyen mejorar los estándares metodológicos y de infraestructura, además de consolidar ramas como rugby, básquetbol, vóleibol, atletismo, fútbol y gimnasia.
“Nuestra meta no es solo competir mejor, sino formar una cultura deportiva sólida. Queremos asegurar que más estudiantes encuentren su espacio, ya sea desde lo recreativo o lo competitivo”, detalla Durán sobre la hoja de ruta institucional.
Compromiso en las Olimpiadas BostonEduca
Respecto al hito máximo de la red deportiva, el ambiente en la comunidad es de total ilusión. José Durán destaca que los equipos están trabajando con seriedad, entendiendo que pelear la Copa de Campeones requiere constancia. “Más allá del resultado, valoramos la forma: el esfuerzo, el respeto y el orgullo de representar al colegio. Queremos ser protagonistas y dejar huella como comunidad”, asegura.
Inclusión frente al sedentarismo
El coordinador identifica el sedentarismo digital como el gran desafío actual, abordándolo mediante la creación de espacios motivantes que eliminen el temor inicial a no rendir. “No buscamos solo rendimiento, buscamos experiencia y disfrute. Cuando el estudiante se siente parte, se queda; esa es nuestra principal estrategia”, comenta.
Para finalizar, José Durán envía un mensaje fundamental a las familias: “El deporte es una escuela de vida y el rol del hogar es vital. Invitamos a los padres a estar presentes y valorar el esfuerzo más allá del resultado. Cuando familia y colegio trabajan juntos, el impacto es mucho más profundo”, concluye.